⇽ Mapa de momentos I 1/7
(Parte 1: El tiempo lingüístico, § 1~3)
EL JUEGO TEMPORAL DEL ESPAÑOL
§ 4.1 Del tablero y las piezas del juego
Como se tiene un kit de mechas para montar en una agujereadora, en español se tiene un kit de desinencias para montar en una raíz verbal (por ejemplo, yo cant-o, vos cant-ás, usted/él/ella cant-a, etcétera). La conjugación completa de un verbo es el montaje de todas las desinencias en su raíz (algunos montajes serán regulares –no cambian ni la raíz ni la desinencia– y otros irregulares –cambia la raíz y/o la desinencia–). El paradigma verbal es el conjunto de todas las conjugaciones de todos los verbos.
A una de las informaciones que damos con un verbo conjugado la llamamos tiempo. Al igual que las velocidades, las fuerzas o las aceleraciones, la temporalidad verbal es vectorial, como venimos viendo; o sea, identifica una relación de anterioridad, simultaneidad o posterioridad apuntando desde atrás, desde el costado o desde adelante a un momento, que es su momento de referencia.
A otra de las informaciones que damos con un verbo conjugado la llamamos modo. Se pueden reducir a dos: Modo Indicativo y Modo Subjuntivo (en el que podemos meter, por el sentido que tiene, al Modo Imperativo, aunque tenga su propia morfología; Bello lo hace). Cada uno de esos dos modos verbales tiene su propio kit de desinencias para cada tiempo, aunque con los subjuntivos ofreciendo un 2 × 1, como veremos en § 8.
Dejo para más adelante el comportamiento temporal de las formas subjuntivas y para fuera del ensayo la definición de modo y la caracterización de la diferencia entre los dos o tres que tenemos (algo general dije al respecto en este, este y este ensayo). Con esa postergación y esta exclusión, toca empezar por el comportamiento temporal de las formas indicativas.
Son diez, 5 simples y 5 compuestas, aunque para Rojo y Veiga son nueve, porque dicen que uno de esos tiempos compuestos ya no forma parte del español. Como sea, la ratio tiempos verbales / relaciones temporales no es de uno a una, sino de uno a muchas: cada tiempo verbal da cuenta de una infinidad de relaciones temporales. ¿Cuántas y cómo?
¿Cuántas? Tantas como las de los diez tiempos juntos, ya que n × ℵo = ℵo, sea n un 1, un 10 o un googolplex. El sistema temporal no es ajeno a la magia de la artimética transfinita.
¿Cómo? Cada uno de los diez tiempos verbales dice su debut y su rutina, su patrón de iteración fractal en la identificación de las relaciones temporales. En breve veremos los patrones de los tiempos verbales en el Modo Indicativo y en el Modo Subjuntivo.
Aunque ningún usuario la haya necesitado, necesite o vaya a necesitar jamás, aunque al hablar no nos alejemos mucho de su borde (y ya 5 niveles son muchos), ahí está la infinitud virtual de relaciones temporales, siempre disponible.
Interpretado de cierta manera, decir que un tiempo verbal identifica (o expresa) una o infinitas relaciones temporales puede dar a entender que el mapa de momentos preexiste al juego lingüístico que lo tiene de tablero. Si me preguntan, me convence más entender ese vínculo como el que tienen el tablero y las piezas de ajedrez: ni las piezas preexisten al tablero ni el tablero a las piezas; ninguno de los dos tiene sentido sin el otro.
Acá el juego consiste en asignar formas verbales a las relaciones temporales pintándolas de 1 color por tiempo verbal en cada tablero. El 'reglamento' del juego es el «sistema temporal» de cada lengua. Veamos cómo pinta el español y en qué tableros.
§ 4.2 Los nombres según Bello y la RAE
Empecemos por el tablero de lo que Andrés Bello, en el capítulo XXVIII (“Significado de los tiempos”) de su Gramática de la lengua castellana (Primera edición: Santiago de Chile, Imprenta del Progreso, 1847), llama el «significado fundamental» de las formas indicativas, aquel por el que reciben sus nombres.
En este primer tablero, si pintamos del mismo color todas las flechas identificadas por un mismo tiempo verbal, el mapa de momentos se verá así en sus primeros 3 niveles (o 4, si se cliquea en la imagen):
Después veremos por qué usé 8 y no 10 colores. Primero vayamos a la cuestión de los nombres verbales de lo negro, lo azul, lo verde, lo rojo, y sus tonos claros: lo gris, lo celeste, lo verde agua, lo rosa.
Antes que la infinitud potencial de orientaciones, la mera pluralidad de las que puede indentificar / significar / señalar un tiempo verbal malogra el proyecto de darle un nombre temporalmente descriptivo y descriptivamente unívoco. Tal proyecto presupone que cada tiempo verbal a bautizar identifica / significa / señala 1 relación temporal, de la que tomaría su nombre.
Adiós, presuposición. ¿Adiós, nombre descriptivo? Como «breve fórmula que (...) determina con toda exactitud el significado» del tiempo verbal, sí. Pero hay una opción: o describimos un conjunto de relaciones temporales, que es lo que identifica cada tiempo verbal, o procuramos una versión débil de un nombre descriptivo, que habla de una (no la) orientación identificada. Procuremos.
Habiendo más de 1, no hay una única relación temporal significada, pero sí una primera: la más cercana a H de las muchas que tienen el mismo color. Por eso, propongo darle a cada tiempo verbal el nombre de la primera relación que identifica / significa / señala. (Por supuesto, también hay una segunda relación, una tercera, etc.; bautizar con la primera es tan convencional como con cualquier otra, pero puede ser más práctico.)
Como veremos, los nombres obtenidos con este criterio no difieren mucho de los nombres obtenidos con el criterio de Andrés Bello o su versión modificada por Rojo y Veiga. No es raro que seleccionen parecido quienes creen que ahí hay una única relación temporal por tiempo verbal y quienes buscan la primera de una serie potencialmente infinita: sólo una es la única, sólo una es la primera (no de una cronología, sino de un conjunto, por lo que nunca estuvo sola; la primogénita de una familia numerosa, en cambio, antes de ser la primera de 2 fue hija única).
Andrés Bello fue el creador de aquellos nombres hechos con 3 prefijos y 3 bases que presenté en § 1.2.2 como alternativa a las fórmulas de Rojo y Veiga (o a las que armé con un alfabeto de 4 letras) para designar relaciones temporales. Él, en cambio, los usó para designar tiempos verbales: los diez del Modo Indicativo en su «significado fundamental» («uso recto», para Rojo y Veiga). Pero asumo que lo hizo con el convencimiento de estar dándole a cada uno el nombre de la relación temporal de la que es signo.
Es decir que, para él, Ante-pos-pretérito era tanto el nombre de la relación temporal como el del tiempo verbal dedicado a identificarla / significarla / señalarla, llamado por la RAE Condicional Compuesto ('habría cantado'). En el parágrafo 637 de su Gramática..., Bello explica la razón del nombre tripartito y su carácter de «breve fórmula» temporal:
«637. La nomenclatura de que yo me sirvo tiene dos ventajas. En primer lugar, las palabras de que se compone el tiempo del verbo indican el nombre que debe dársele: en habría cantado, por ejemplo, el participio denota que el nombre del tiempo debe principiar por la partícula ante, y siendo el tiempo del auxiliar un pos-pretérito, debemos añadir a dicha partícula estos dos elementos: habría cantado será pues un ante-pos-pretérito. Y en segundo lugar, cada denominación así formada es una breve fórmula que, como veremos, determina con toda exactitud el significado de la forma compuesta.»
Un poco de contexto, tarde pero seguro. Bello viene de enumerar, en § 636, los distintos nombres (hechos con distintos criterios) que recibieron los tiempos verbales. Y antes, en § 635, venía de darles sus nombres nuevos a las formas compuestas, la mitad que le faltaba (y las nombra en un solo movimiento, con una regla de formación).
Frente al derroche energético de metabolizar un combo de criterios específico para cada nombre, Bello propone ahorrar energías usando un mismo criterio para todos, que en su caso es el temporal. Consigue un conjunto coherente –un sistema– de nombres, mientras los tradicionales y sus variantes tienen poca o nula conexión entre sí, como los items de una lista.
¿Y cómo es ese criterio temporal que da nombres fórmula? Para responder esta pregunta, volvamos del contexto y hagámonos otra sobre el texto. ¿Por qué «el participio denota que el nombre del tiempo debe principiar por la partícula ante»? Porque, como había dicho Bello en § 635, «el tiempo significado por la forma compuesta es anterior al tiempo del auxiliar». Pero lo es sólo porque el tiempo del auxiliar es el mismo que el de la forma simple, respecto de la cual es realmente anterior la forma compuesta que se le asocia (y no respecto de una parte suya, el auxiliar haber).
Lo que un nombre como Ante-pos-pretérito está diciendo es que su temporalidad es anterior a la de un Pos-pretérito, provenga éste de sus entrañas ('habría') o provenga de su pareja en el «paralelismo riguroso» ('cantaría'). Está diciendo lo que cualquier forma compuesta diría de la forma simple en la que está su auxiliar haber o con la que está emparejada.
Estas son las cinco correlaciones de Bello, en el mismo orden en que fue exponiendo los tiempos compuestos y con los diez nombres del Modo Indicativo entre corchetes:
-
1) he cantado [Ante-presente] es anterior a canto [Presente]: "María canta lo que le han cantado de chica";
2) hube cantado [Ante-pretérito] es anterior a canté [Pretérito]: "Cuando María hubo cantado su parte, Estela cantó la suya";
3) habré cantado [Ante-futuro] es anterior a cantaré [Futuro]: "El martes cantará las canciones que habrá aprendido el lunes";
4) había cantado [Ante-co-pretérito] es anterior a cantaba [Co-pretérito]: "María cantaba lo que le habían cantado de chica";
5) habría cantado [Ante-pos-pretérito] es anterior a cantaría [Pos-pretérito]: "El sábado prometió que el martes cantaría las canciones que habría aprendido el lunes".
Esta anterioridad es el sentido temporal que le da o le encuentra Bello a ese emparejamiento de formas simples con compuestas. De este «paralelismo riguroso» (entiendo que lo llaman así para decir que es rígido, poco adaptable a la realidad, a «los mismísimos hechos lingüísticos»), a Rojo y Veiga les cabe repetir lo que declaró el narrador de “Examen de la obra de Herbert Quain” de la «estructura» de April March:
«De esta estructura cabe repetir lo que declaró Schopenhauer de las doce categorías kantianas: todo lo sacrifica a un furor simétrico».
Como es idéntica a la estructura del jardín de senderos que se trifurcan, intentaré sacrificar lo menos posible y entender cuánto sacrificó Andrés Bello.
Empecemos por los tipos de nombre que les puso a los tiempos verbales. Hay tres convencionales (Pretérito, Presente, Futuro), dos razonados (Co-pretérito, Pos-pretérito) y cinco algorítmicos (los compuestos, los Ante-x de esos tiempos simples). En el mapa temporal del español, tienen estos colores y con este diseño más detallado:
Pronto veremos varios ejemplos para bajar a tierra y poner a prueba estos colores y el rediseño del diagrama (con un vector horizontal violeta para el Ante-pretérito y un triángulo sombreado para el Ante-presente). Pero por ahora sigamos con el tema de los nombres.
Más de 1 siglo y medio después de la Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos, la RAE pone los nombres de Bello a continuación de los suyos, separados por una barra. En una nota aclaratoria argumentaban que los ponían porque en algunos países de América Latina se los llama así. Sin esa nota, hoy parece que los aceptaran como nombres alternativos; están ahí de reconocer la superioridad de la nomenclatura de Bello y adoptarla. Los nombres que la RAE se resiste a reemplazar son estos:
Estos nombres combinan criterios. Por ejemplo, uno temporal y otro aspectual en Pretérito Imperfecto ('cantaba'). O un criterio temporal y otro pseudoaspectual en Pretérito Pluscuamperfecto ('había cantado'). O un criterio modal y otro composicional en Condicional Simple / Compuesto ('cantaría' / 'habría cantado'). O un criterio temporal, otro aspectual y otro composicional en Pretérito Perfecto Simple / Compuesto ('canté' / 'he cantado').
Reitero: no son los nombres de un sistema, sino de una lista; hay que aprenderlos prácticamente por separado, sin que se hagan el aguante entre ellos, sin formar un equipo (desunión que garantiza que sean olvidados rápido; por ejemplo, a pocos días de haber rendido el examen).
Frente a esta dispersión y superposición de criterios, frente al alto gasto innecesario de energía y tiempo de aprendizaje que te lleva retener esos nombres efímeramente, el temporalista (y racionalista) Bello vuelve en el parágrafo 650 a las «ventajas» de su «nomenclatura» del parágrafo 637:
«650. Se ve también por lo dicho que cada una de las denominaciones de los tiempos es una fórmula analítica que descompone el significado del tiempo en una, dos o más de las relaciones elementales de coexistencia, anterioridad y posterioridad, presentándolas en el orden mismo en que se conciben, que de ningún modo es arbitrario. (...) La última de las relaciones elementales tiene siempre por término el acto de la palabra, el momento de proferirse el verbo.»
Las «relaciones elementales de coexistencia [⇑], anterioridad [⇗] y posterioridad [⇖]» son las flechas que integran una orientación temporal en el mapa, la última de las cuales «tiene siempre por término (...) el momento de proferirse el verbo», H.
Acá Bello habla de «una, dos o más de las relaciones elementales» que componen «el significado del tiempo» verbal. En el parágrafo anterior no había dejado abierta la cuenta; la había cerrado en 3:
«649. Se ve por lo que precede que ciertas formas del verbo representan relaciones de tiempo simples; otras dobles; otras, triples».
«Lo que precede» son las definiciones y ejemplificaciones del «significado fundamental» de los 10 tiempos verbales del Modo Indicativo. Viene de haber definido y ejemplificado en § 648 el último tiempo, el Ante-pos-pretérito ('habría cantado'), que es el debutante que identifica / significa / señala la relación temporal más larga (en el mapa, a una profundidad de 3 niveles).
Ciñéndonos a las definiciones implícitas en el nombre-fórmula de cada tiempo verbal, los hay simples (Pretérito, Presente, Futuro), dobles (Co-pretérito, Pos-pretérito; Ante-pretérito, Ante-presente; Ante-futuro) y triples (Ante-co-pretérito y Ante-pos-pretérito). Rojo y Veiga hablan de tiempos monovectoriales, bivectoriales, etc. La gramática tradicional hablaba de tiempos absolutos (que acá sólo serían los 3 simples / monovectoriales, aunque otras teorías suman al bivectorial Co-pretérito) y de tiempos relativos (todos los otros, los no simples / no monovectoriales, sin distinción de grados o niveles).
La 'triplicidad' del Ante-pos-pretérito ('habría cantado') está en el debut del nombre; es la relación temporal más cercana a H que ese tiempo verbal puede identificar / significar / señalar. En cambio, la 'triplicidad' del Ante-co-pretérito ('había cantado') está en su segundo trabajo. Para ver por qué, pongamos en contexto su caso.
Las cinco anterioridades que dan su nombre a los tiempos compuestos de Bello son ciertas, pero algunas las encontrás nadando y otras buceando en el mapa de momentos. De los diez tiempos verbales, ocho tienen el nombre de la primera relación temporal que identifican / significan / señalan; dos, de la segunda: Ante-presente (nivel 2) y Ante-co-pretérito (nivel 3). Por lógica, estos dos nombres difieren de los obtenidos con el criterio de bautizar por la primera relación, que por lógica coinciden con los otros ocho.
De las dos anterioridades que son la segunda orientación significada por su tiempo verbal, la mayor disonancia entre el nombre-fórmula y el ejemplo que lo ilustra es la del Ante-co-pretérito. La oración que da Bello muestra una relación de ante-pretérito (nivel 2):
“Los israelitas desobedecieron al Señor, que los había sacado de la tierra de Egipto”.
§ 4.3 Variaciones sobre Bello: los nombres según Rojo y Veiga
En la modificación que hacen de la nomenclatura de Bello, Rojo y Veiga eliminan 1 tiempo verbal ('hube cantado') y 1 nombre (Ante-co-pretérito), juntan el nombre que se quedó sin tiempo con el tiempo que se quedó sin nombre y llaman Ante-pretérito a 'había cantado'.
Bueno, tal vez no lo hicieron así, pero tampoco buscando la primera de muchas relaciones temporales (AAH / (O–V)–V) que esta forma compuesta identifica / significa / señala. Pero eso es exactamente lo que encontraron cuando interpretaron que esa era la «realización temporal fundamental expresada por había cantado» (cita adelantada).
El resto de los tiempos verbales sobrevivientes conservan los nombres que Bello les dio; en la página 2.885 están encolumnados con sus fórmulas vectoriales:
La llamada sobre «ante-pretérito» nos remite a la nota al pie #21, en la que Rojo y Veiga justifican el cambio de nombre para 'había cantado' y dan por hecho la muerte de su anterior portador, 'hube cantado':
«21 El término ‘ante-pretérito’ es el adecuado para la que interpretamos como realización temporal fundamental expresada por había cantado en su empleo tradicionalmente denominado de ‘pluscuamperfecto de indicativo’. Bello (1841, 1847), que, por un lado, admitía hube cantado como forma viva en la conjugación castellana y, por otro, defendía un paralelismo riguroso entre los valores temporales de las formas compuestas y los de las simples correspondientes, presentó había cantado como un ‘ante-co-pretérito’.»
Si no entiendo mal, Rojo y Veiga están diciendo, por un lado, que Bello cometió el error de –o se vio obligado por el castellano de su época a– admitir 'hube cantado' como forma viva y, por otro lado, que bautizó con sesgo y rigidez a 'había cantado', por defender la causa perdida de ese «paralelismo riguroso».
Sobre el primer punto, Rojo y Veiga ya se habían pronunciado en la primera mitad de la nota al pie #18, aunque respecto del «español actual» (1999), no el de Bello (1847):
«18 La forma compuesta hube cantado es hoy día mero arcaísmo del sistema verbal, solamente registrable en la lengua literaria, donde suele restringir sus apariciones a ciertas subordinadas temporales en que existe una relación de anterioridad inmediata; es dudosamente justificable, pues, su inclusión como elemento integrante de la estructura del verbo español actual.»
Creo que una descripción de «la estructura del verbo español actual» debería incluir un «elemento integrante» esporádico, junto con los estables (las otras 9 formas indicativas). En esas «apariciones» literarias, sintácticamente restringidas, el arcaísmo 'hube cantado' está participando en y formando parte de la «estructura», aunque sea de un modo atípico y rompesimetrías. En § 4.4, § 4.4.1 y § 4.4.2 lo termino de incluir.
Sobre el segundo punto de la nota #21, notemos que Bello no eligió ese nombre, ni ningún otro en especial. A Ante-co-pretérito le tocó ser el nombre de 'había cantado' y a Ante-pretérito el de 'hube cantado' por la aplicación de la misma regla para esas dos y para todas las formas compuestas, la que introduce el prefijo ante; recordémosla como Bello la veía: si una forma verbal es compuesta, es anterior al tiempo del auxiliar haber y se llamará Ante-nombre_del_tiempo_del_auxiliar.
La regla es eficaz (genera todos los nombres necesarios) y es consistente (ningún nombre se superpone o contradice a otro). Falta ver si también es certera, o sea, si el nombre así generado le acierta al «significado fundamental», que en un sentido puede traducirse como la primera relación temporal identificada / significada / señalada por el tiempo verbal así nombrado.
Por ejemplo: los nombres Ante-futuro para 'habré cantado' y Ante-pos-pretérito para 'habría cantado' son certeros; no así, como ya dije, los nombres Ante-presente para 'he cantado' y Ante-co-pretérito para 'había cantado', porque esas son relaciones temporales identificadas por dichos tiempos verbales, pero en el nivel siguiente al de sus debuts.
Esto ya lo vimos con 'había cantado'; veámoslo con 'he cantado'. Debuta en el nivel 1 y con orientación doble (“Ha entrado Maradona al campo de juego” –y ahí está ahora), pero la relación ante-presente que tiene de nombre es de nivel 2 y tiene orientación simple (doble, sería “Creo que ha entrado Maradona al campo de juego” –y ahí está ahora; simple, debería ser “Creo que entró Maradona al campo de juego” –y puede o no estar todavía ahí). Si le diéramos a 'he cantado' el nombre de la primera relación temporal que identifica, que es doble, deberíamos llamarlo Ante&co-presente (que suena mejor que Pretésente).
§ 4.4 Renombrando al Ante-pretérito de Bello: los tiempos 'hube cantado' y 'canté'
Si no yerra en 8 casos y en 2 yerra por la mínima, la nomenclatura de Bello es una excelente aproximación. Pero pifiarle por 1 nivel al «significado fundamental» no es el único modo que tiene un nombre de no ser certero. Para ver otro modo, volvamos a su Ante-pretérito ('hube cantado') y a pasar la pelotita de un lado al otro.
Por un lado, 'hube cantado' no está muerto, aunque tenga poca frecuencia (¿so' vo', colectivo 96?). Por otro lado, por ser más previo que anterior, no merece el nombre Ante-pretérito, que sí merece 'había cantado' (por el criterio del primer oficio).
Pero si está vivo y no le va el nombre de Bello, ¿cómo llamarlo? Yo lo llamaría Pre-pretérito. ¿Y cuál es el "mérito" que le falta para llevar el prefijo ante? ¿Qué tienen los otros que no tenga él? ¿Qué diferencia hay entre ante y pre?
El Pre-pretérito –permiiiso– es sapo de otro pozo, lo que puede explicar la incomodidad que genera «su inclusión como elemento integrante de la estructura del verbo español actual». Es el único de esos 10 tiempos verbales que
-
a) está sometido a una subordinación sintáctica: hoy no puede ser el verbo de la oración principal (
- • “Cuando hubo entrado Maradona al campo de juego, el estadio estalló en una ovación“;
• “Apenas hube abandonado la «silla del diablo», el agujero circular se desvaneció” (Julio Cortázar traduciendo “El escarabajo de oro”, de E. A. Poe);
• “Cuando el ómnibus hubo salido de la ciudad [...], yo le pedí a mi amigo que me adelantara algo...” (Felisberto Hernández en “Menos Julia”);
• “Cuando hubo amanecido, salí” (el ejemplo de Bello para su Ante-pretérito en § 640);
b) no está sometido a una subordinación temporal, en calidad de anterior, simultáneo o posterior a un momento del nivel que en el mapa tiene arriba; «hubo amanecido» es la previa recién concluida del inmediato «salí»: están ordenados en un mismo nivel, coordinados, no el primero subordinado al segundo desde abajo. Por eso lo grafiqué con el único segmento horizontal del diagrama, que "apunta" al Pretérito pero desde atrás (o sea, más bien lo precede), ajeno a las trifurcaciones, lateral a su despliegue.
Visto de afuera, el raro Pre-pretérito parece un apéndice o un satélite o un remolque –sintáctico y temporal– del común Pretérito; una cuarta metáfora es que pedalean en una bicicleta tandem; una quinta, que forman un bloque respecto del cual hay momentos anteriores, simultáneos y posteriores. Por eso (es decir, por cualquiera de las 5 metáforas), grafiqué ese acople como un segmento y no como un vector.
Por dentro, hay una sucesión inmediata de eventos, el paso de uno a otro. Fuera de su cápsula, en una historieta, estarían en viñetas vecinas. Acá pueden estar en la misma porque el Pre-pretérito se acopla al Pretérito y son un 2 en 1. Y este sería un punto c) de la soledad del Pre-pretérito: las demás formas indicativas no necesitan convertirse en uno de los extremos de un segmento para estar en la misma viñeta que un Pretérito.
§ 4.4.1 El Pre-pretérito 'hube cantado'
¿Qué es eso de «viñetas» e «historieta»? Para hacer un análisis temporal, es relevante diferenciar dos clases de relaciones entre momentos, homónimas de la coordinación y la subordinación sintácticas. Un momento puede estar coordinado con otro (ordenado al mismo nivel), por ejemplo, en una sucesión encadenada de eventos (como en una historia, con el Pretérito haciendo honor a su fama de hacer avanzar la acción) o en una enumeración (como en una lista de actividades realizadas el fin de semana).
En cambio, un momento subordinado a otro es, por ejemplo, el de aquel evento que necesita ubicarse en alguna relación (de anterioridad, simultaneidad o posterioridad) con uno de esos momentos anteriores al del habla que eslabonan una historia (hay una sucesión de mapas, uno nuevo por cada eslabón, por cada punto de apoyo por el que pasa el viaje narrativo o en el que se demora –para hacer un flashback, una descripción contextual o un anticipo).
En § 7.1 desarrollaré este tema. Por lo pronto, centrémonos en estos dos roles narrativos: el rol de paso (hay avance) y el rol de acción o circunstancia anterior, simultánea o posterior al momento del paso dado, como quien desde ahí mira atrás, al costado o adelante (no hay avance). La coordinación de momentos sucesivos extiende la historieta, a 1 viñeta por momento coordinado; la subordinación a uno de esos momentos rellena la viñeta donde sucede.
Con esta distinción en mente, regresemos al Pre-pretérito. En
-
"Cuando hubo amanecido, salí",
«(...) Ruipérez (1962: § 2) señaló para esta forma un valor idéntico al de había cantado, si bien opinamos que su sustituto natural es más bien canté, siendo las conjunciones temporales quienes comunican la relación de inmediatez entre los dos procesos integrantes de los citados esquemas sintácticos.»
¿Por qué «su sustituto natural» es el Pretérito (mejor con, pero también sin «las conjunciones temporales» de «inmediatez», como ni bien, apenas, en cuanto, etc.)? Si se conjuga el verbo auxiliar 'haber' en un tiempo simple, no hay razón para que no pueda estar conjugado en los otros cuatro. Luego, el problema con 'hube cantado' no es de fábrica.
Tal vez lo que lo hace sobrar sea que para dar un paso en una narración en pasado ya está el Pretérito ('canté'), que más que «su sustituto natural» es el dueño de la parada, el titular del cargo. Parece decirle al tiempo compuesto emparejado: “No me vas a sustituir, pero si querés podés acoplarte a mí cuando doy un paso a otra viñeta”. Y mientras se está yendo le suelta: “Ah, y siempre está la posibilidad de que te reemplace otro Pretérito, munido de alguna conjunción temporal de inmediatez”.
§ 4.4.2 Los tiempos 'hube cantado' vs. 'había cantado'
Volvamos a las dos formas compuestas, 'hubo amanecido' y 'había amanecido', para ver su diferencia en términos de pasos y miradas, los roles básicos de las formas verbales cuando narramos. En
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"Cuando salí, ya había amanecido",
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"Cuando salí, ya había amanecido; la calle estaba inundada y el agua bajaría en 1 hora".
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"Cuando hubo amanecido, salí. Había llovido durante la noche; la calle estaba inundada y el agua bajaría en 1 hora".
Pizarra de Zoom de la clase del jueves 17 de junio de 2021
Se pueden hacer numerosas coreografías narrativas en n viñetas, avanzando n veces y parando en todas, alguna(s) o ninguna a mirar para atrás, para el costado y/o para adelante, una o más veces. En § 7.1, reitero, entraremos en detalles, pero como adelanto podemos ver las coreos del ejemplo de Bello y sus variantes:
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• “Cuando hubo amanecido, salí”: pre-paso + paso (🦵🦶);
• “Luego que amaneció, salí”: paso (🦶), paso (🦶);
• La historieta de la pizarra: pre-paso + paso (🦵🦶), flashback (👈), descripción contextual (👇👆), anticipo (👉), paso (🦶), paso (🦶).
Volviendo al tema del final de § 4.4.1, el Pre-pretérito es una novedad débil (el matiz de inmediatez en la sucesión de hechos) compitiendo contra la fuerza inercial de una repetición (la sucesión de dos Pretéritos, con una viñeta / mapa para cada uno y entre ellos un conector temporal que se encargue de ese matiz, como en “Ni bien / apenas / en cuanto amaneció, salí”).
Si en § 3 Funes debía tener 1 tiempo verbal por cada flecha y sendero de flechas que hay en el mapa, ahora podemos agregar que también debería tenerlo por cada paso / viñeta / mapa que integra una historieta. No sólo entre niveles Funes el verboroso evitaría repetir tiempo verbal, sino también entre viñetas.
Recordemos: él puede porque –se supone– tiene energías ilimitadas. Nosotros no, y ahorramos repitiendo el Pretérito en cada viñeta, tal vez porque el Pre-pretérito nos parece una novedad que no puede justificar el gasto que implica.