Prólogo~Obra~Epílogo


Pró­lo­go



1. Un dis­fra­za­do


Ima­gen de per­fil
hasta el 14-11-2009.
Aper­tu­ra de El Zorro.

   Desde que veía su­per­hé­roes por te­le­vi­sión, siem­pre fan­ta­seé con in­ven­tar un per­so­na­je adop­tan­do una iden­ti­dad se­cre­ta que hi­cie­ra algo. La que elegí no hace mucho más que es­cri­bir. Es la misma afi­ción ocio­sa que for­ma­ba parte del dis­fraz de cor­de­ro que usaba el Zorro para mi­me­ti­zar­se entre la gente. Com­ple­ta­ban el dis­fraz una pu­si­la­ni­mi­dad aso­cia­da y una inep­ti­tud acor­de en la es­gri­ma. Vis­tien­do la piel del zorro, Diego de la Vega li­be­ra­ba su ha­bi­li­dad in­su­pe­ra­da de es­pa­da­chín y su au­da­cia te­me­ra­ria; en lugar de es­cri­bir poe­mas, com­po­ner can­cio­nes o leer li­bros, per­pe­tra­ba ha­za­ñas jus­ti­cie­ras que le ga­na­ban el res­pe­to, la ad­mi­ra­ción y el amor ge­ne­ral de su pue­blo y el par­ti­cu­lar de una que otra enamo­ra­da de lo ca­ba­lle­res­co he­roi­co, a la que debía re­nun­ciar.
   Mi dis­fraz de Zam­bu­llis­ta, mi iden­ti­dad se­cre­ta que es­cri­be, es un ho­me­na­je ca­sual a esa iden­ti­dad se­cre­ta in­ver­sa, de hom­bre de ac­ción, que ad­mi­ré por sus mé­ri­tos y en­vi­dié por sus con­quis­tas, las más altas y las más in­com­pa­ti­bles a la vez (otras fan­ta­sías se en­car­ga­rían de co­rre­gir ese poder de se­duc­ción tan gran­de como inapro­ve­cha­ble).

2. Las zam­bu­lli­das

   Esta es la se­gun­da vez que uso como epí­gra­fe y pro­vee­dor de un tí­tu­lo la cita de Kafka.*
PD del 16-11-2013: Y en reali­dad “Zam­bu­lli­das” fue el se­gun­do tí­tu­lo que tuvo esto; el pri­me­ro fue “Pe­que­ñas tur­bu­len­cias”, que duró entre 20 y 40 días.
PD del 22-05-18: Y esto fue lo se­gun­do que hubo. Pri­me­ro hice una cuen­ta en Blog­ger con el do­mi­nio "pe­que­ña­s_­tur­bu­len­cias" (blogs­pot.com). Cuan­do vi que en la URL que­da­ba "pe­que­na­s_­tur­bu­len­cias" por­que la eñe no la acep­ta­ba, eli­mi­né el blog re­cién crea­do y creé otro, este, con "zam­bu­lli­das" en la URL y “Pe­que­ñas tur­bu­len­cias” como nom­bre del blog. De 20 a 40 días des­pués, al blog le puse tam­bién “Zam­bu­lli­das”. Años des­pués (de hecho, el año pa­sa­do o el an­te­rior) le puse Pe­que­ñas tur­bu­len­cias a la pá­gi­na que nació como “Bi­blio­te­ca” (PD del 31-12-18: el 13-12-18 le res­ti­tuí el nom­bre ori­gi­na­rio y hoy volví a po­ner­le Pe­que­ñas tur­bu­len­cias).
En la pri­me­ra, hace ya tiem­po, ti­tu­lé una no­ve­la (aban­do­na­da en la se­gun­da pá­gi­na) Una cié­na­ga in­fi­ni­ta. Aun cuan­do sean bre­ves las zam­bu­lli­das y pe­que­ñas y efí­me­ras las tur­bu­len­cias que pro­vo­can, el nuevo tí­tu­lo y su firma ce­le­bran los ata­ques de en­tu­sias­mo, en lugar de en­tre­gar­se a la­men­tar o a con­tem­plar con fas­ci­na­ción me­lan­có­li­ca la in­men­si­dad y mo­no­to­nía de la cié­na­ga.

   Las des­pro­por­cio­nes de es­pa­cio y de tiem­po que hay entre la cié­na­ga y una zam­bu­lli­da se re­pi­ten unos 90 años des­pués entre la red de redes y cual­quie­ra de sus nudos. En uno de ellos, un dis­fra­za­do em­pie­za su his­to­ria clá­si­ca de náu­fra­go, casi to­tal­men­te es­con­di­do por la in­men­si­dad rui­do­sa de la red.

   Con Zam­bu­lli­das, una zona de mi es­cri­tu­ra pasa de lo pri­va­do de mis li­bre­to­nes a lo pú­bli­co de esta car­te­le­ra de tra­ba­jos, pren­di­da las 24 horas como las cá­ma­ras del “Tru­man Show”.

   Bien­ve­ni­dos, y mu­chas gra­cias por vi­si­tar Zam­bu­lli­das.


3. Sobre esto



Esto no es un blog


   Por lo tanto, ni eso ni esto están en un blog.
   La pi­rue­ta dia­léc­ti­ca tiene la apa­rien­cia de razón alo­ca­da de su emu­la­da “Esto no es una pipa”. Pero ape­nas al­can­za para in­tro­du­cir que este no es un blog... de los más co­mu­nes, de los que tie­nen ri­tua­les y fun­cio­nes de medio de di­fu­sión (e in­ter­cam­bio) de opi­nio­nes, ex­pe­rien­cias o co­men­ta­rios per­so­na­les, o que son es­pa­cios de pro­mo­ción de una obra (no la obra misma, aun­que even­tual­men­te pueda ir in­de­pen­di­zán­do­se de esa fun­ción ini­cial y ter­mi­ne sien­do otra obra, y ya no o no sólo un so­por­te de la pri­me­ra). Acá no se hace pú­bli­co nada de eso, sino en­sa­yos con con­cep­cio­nes y eje­cu­cio­nes si­mi­la­res, en los que el juego es ra­zo­nar y ar­gu­men­tar, no opi­nar (ni in­for­mar ni ex­pre­sar).
   Zam­bu­lli­das se suma sin ruido a esa clase de blogs cuyas en­tra­das no tie­nen co­rre­la­ti­vi­da­des tem­po­ra­les, como sí ocu­rre en los dia­rios per­so­na­les que em­pe­za­ron sien­do estos si­tios (“bi­tá­co­ras”, se los in­ten­tó lla­mar por acá, sin éxito, con­tra el breve aun­que in­glés “blogs”). Por su for­ma­to de blog, Zam­bu­lli­das es tan cro­no­ló­gi­co como los li­bre­to­nes en los que es­cri­bo a mano, en­ca­be­zan­do cada “en­tra­da” con fecha y hora, y a veces tam­bién con cir­cuns­tan­cias (dónde, en medio de qué si­tua­ción, en qué es­ta­do, en vin­cu­la­ción con qué o en re­fe­ren­cia a qué, etc.). Pero acá las en­tra­das pue­den ser leí­das en cual­quier orden cro­no­ló­gi­co o en nin­guno, sin que cam­bie cuán­to se las en­tien­de; eso no pa­sa­ría con las en­tra­das de un dia­rio.
   Por estas di­fe­ren­cias de a qué y cómo se juega, Zam­bu­lli­das, como otros blogs, es una obra en for­ma­to blog, más que un blog (y a di­fe­ren­cia de otros, es una –cuasi– obra com­ple­ta en cons­truc­ción, un work in pro­gress hasta la Cha­ca­ri­ta).
PD (14-8-18): A 10 años menos 1 día, ya puedo decir que Zam­bu­lli­das es un ex­pe­ri­men­to y un pro­yec­to li­te­ra­rios, fi­lo­só­fi­cos, en­sa­yís­ti­cos o la mez­cla de gé­ne­ros que mejor le quede a lo que hago. Eso, ade­más de ser la obra que de ellos re­sul­ta (o viene re­sul­tan­do).

   Más des­car­na­da­men­te, esto es un ob­je­to web in­ter­ac­ti­vo, de ac­ce­so gra­tui­to y ami­ga­ble, con una di­men­sión tex­tual, otra hi­per­tex­tual, otra au­di­ti­va, otra vi­sual, otra au­dio­vi­sual, otra grá­fi­ca, y las com­bi­na­cio­nes que se en­sa­yen. No des­de­ño el ob­je­to ma­nual, pero la pila de im­pre­sos en­cua­der­na­da que hace un libro sólo re­ten­dría la di­men­sión tex­tual, con ca­pa­ci­dad de in­di­ca­cio­nes vin­cu­lan­tes, la di­men­sión grá­fi­ca del di­se­ño y la vi­sual de las ilus­tra­cio­nes. Tor­pe­men­te se po­dría agre­gar (más que in­te­grar) la di­men­sión au­di­ti­va, e in­clu­so la au­dio­vi­sual, por ejem­plo con CDs o DVDs ad­jun­tos al libro.
   Pero un ob­je­to con esas po­si­bi­li­da­des de va­rie­dad y de com­ple­ji­dad de in­te­gra­ción de sig­nos, en red con otros ob­je­tos y abier­to a la in­ter­ac­ción con cual­quier na­ve­gan­te, es más bien un es­pé­ci­men de un solo tipo de há­bi­tat: el de una ter­mi­nal mul­ti­me­dia de la red (un ce­lu­lar, una ta­blet, una net­book, una no­te­book o una PC, por ejem­plo). En de­fi­ni­ti­va, se trata de una crea­tu­ra de In­ter­net, se la ac­ce­da desde donde se la ac­ce­da. In­clu­so un DVD o CD ROM sería to­da­vía un so­por­te in­su­fi­cien­te, por­que ahí la obra es­ta­ría de­te­ni­da y li­mi­ta­da, clau­su­ra­da en el tiem­po (ya no se la mo­di­fi­ca, no se la ac­tua­li­za) y en el es­pa­cio (no crece ni de­cre­ce; no ocu­pa­rá más ni menos de lo que ocupe en el DVD o CD ce­rra­do). Lo que ob­ten­dría­mos con esa copia sería una ins­tan­tá­nea de Zam­bu­lli­das, de las que hay una por cada cam­bio.

   Un libro tiene un mo­men­to de pu­bli­ca­ción y una o más edi­cio­nes, a veces mo­di­fi­ca­das. Una obra di­gi­tal como Zam­bu­lli­das, que es un ob­je­to vir­tual, tiene tan­tas pu­bli­ca­cio­nes como ins­tan­cias de edi­ción, ya sea del blog (crea­ción o su­pre­sión de en­tra­das, co­men­ta­rios y temas; di­se­ño del sitio; etc.) o de una de sus en­tra­das (mo­di­fi­ca­ción de su con­te­ni­do, de su tí­tu­lo, de sus co­men­ta­rios, de sus temas o de su di­se­ño).
   Para el que es­cri­be, las le­tras en pan­ta­lla, in­fi­ni­ta­men­te más ma­lea­bles que las im­pre­sas, per­mi­ten los arre­pen­ti­mien­tos que para un libro siem­pre lle­gan tarde. Para el que lee, el nuevo ob­je­to no carga con el es­tig­ma de ser com­pa­ra­ble a una pin­tu­ra, por­que tiene ca­pa­ci­dad de res­pon­der y reac­cio­nar, de in­ter­ac­tuar y cam­biar, de tener una vida (o, al menos, un his­to­rial pro­pio de ver­sio­nes de­trás de la única vi­si­ble, la ac­tual).

   Antes y fuera de Zam­bu­lli­das, uno es el tra­ba­jo que hago en los li­bre­to­nes, de ano­tar ideas a mano al­za­da o im­pro­vi­sar una re­dac­ción en el mero re­gis­tro mne­mo­téc­ni­co (los tran­ces), y otro el que hago sobre un en­sa­yo tra­ba­ja­do se­sión tras se­sión en un ar­chi­vo de texto in­de­pen­dien­te, que em­pie­za con ideas y ar­gu­men­tos mu­chas veces traí­dos de los li­bre­to­nes (las ela­bo­ra­cio­nes).
   A par­tir de la pu­bli­ca­ción de un en­sa­yo, Zam­bu­lli­das se con­vier­te en la su­per­fi­cie de tra­ba­jo (la “zona de de­rrum­bes”) para las si­guien­tes se­sio­nes. La ac­ti­vi­dad suele ser in­ten­sa du­ran­te la pri­me­ra se­ma­na (ex­cep­cio­nal­men­te, du­ran­te el pri­mer mes) y es­po­rá­di­ca des­pués, pero la idea es que, mien­tras viva, todo en­sa­yo pueda ser mo­di­fi­ca­do en cual­quier mo­men­to. Con esta prác­ti­ca, la em­pa­tía con el Leo­nar­do Favio del si­guien­te frag­men­to fue in­me­dia­ta:

“Es­pe­cial: Leo­nar­do Favio”, de Canal En­cuen­tro

   En cada serie cro­no­ló­gi­ca de en­tra­das —en todo el blog o en cual­quie­ra de sus temas— hay una his­to­ria si­len­cio­sa de mo­ti­vos e in­tere­ses oca­sio­na­les por ini­ciar o re­to­mar un en­sa­yo en lugar de otro, de pre­fe­ren­cias y es­tra­te­gias de en­gan­ches y de ma­du­ra­ción, cuel­gues im­pul­si­vos, es­tí­mu­los opor­tu­nos, es decir, una mez­cla de vo­lun­ta­des y aza­res (como la de una vida de via­jes), que le va dando un orden al tra­ba­jo de po­ner­me a pen­sar y a es­cri­bir. Con­tar esa his­to­ria ex­ce­de los lí­mi­tes del es­pa­cio donde se desa­rro­lla; si tu­vie­ra algún in­te­rés ha­cer­lo, sería tarea para una bi­tá­co­ra de Zam­bu­lli­das que dis­cu­rrie­ra en otro blog (y tal vez ni si­quie­ra).

   No puedo pre­ver quién leerá Zam­bu­lli­das. Pero sí pre­fe­rir al­gu­nos de sus ras­gos, es­pe­cial­men­te uno, que tam­bién es un ob­je­ti­vo de mí­ni­ma: su in­te­rés. Ideal­men­te, es­cri­bo para al­guien que lea los en­sa­yos con una aten­ción igual o mayor a la que tuve al es­cri­bir­los. Y es pro­ba­ble que esos de­di­can­dos ter­mi­nen sien­do los úni­cos lec­to­res in­tere­sa­dos en vol­ver (o sea, los úni­cos lec­to­res). Será que ade­más de pro­fe­cías hay de­seos au­to­cum­pli­dos.

   Si a un por­cen­ta­je sig­ni­fi­ca­ti­vo de esos lec­to­res in­tere­sa­dos se le diera por in­ter­ac­tuar con­mi­go y/o entre sí a tra­vés de los co­men­ta­rios, Zam­bu­lli­das pa­sa­ría de ser una cosa hecha por uno a ser una cosa hecha por va­rios; to­ma­ría la forma de un ra­ci­mo de de­ba­tes. Y si un nú­me­ro sig­ni­fi­ca­ti­vo de esos de­ba­tes col­gan­tes dia­lo­ga­ran y lin­kea­ran tam­bién trans­ver­sal­men­te, el ob­je­to Zam­bu­lli­das to­ma­ría la forma de una en­re­da­de­ra (o de una cor­ti­na de ro­sa­rios en­re­da­dos, todos con la pri­me­ra cuen­ta pin­ta­da por el mismo tipo).

4. Es­truc­tu­ras y me­tá­fo­ras. Las ra­zo­nes de un menú

   En Zam­bu­lli­das, los en­sa­yos se or­ga­ni­zan en cua­tro es­truc­tu­ras po­si­bles: la de una pila, la de un muro (o un nicho, que sería más justo pero más lú­gu­bre), la de una tabla y la de una lista no cro­no­ló­gi­ca, según el orden en que las dis­pu­se en el menú su­pe­rior (los otros dos bo­to­nes son el de este com­pen­dio Pró­lo­go~Obra~Epí­lo­go, y el de Ex­tras, otra lista no cro­no­ló­gi­ca de es­cri­tos, pero la­te­ra­les).
   La es­truc­tu­ra de pila es la que ofre­ce por de­fec­to cual­quier blog y la que de­ci­dí dejar, como todos, cuan­do opté entre ir agre­gan­do abajo (lista cro­no­ló­gi­ca) o arri­ba (pila) los nue­vos en­sa­yos. De ahí que en la Por­ta­da estén siem­pre los úl­ti­mos api­la­dos y que la na­ve­ga­ción co­mien­ce (con la me­tá­fo­ra li­bres­ca y de flujo ho­ri­zon­tal: “Pá­gi­na si­guien­te”) des­cen­dien­do en la pila (re­tro­ce­dien­do en la cro­no­lo­gía de pu­bli­ca­ción).
   Na­ci­da de una pri­me­ra edi­ción sobre esta cro­no­lo­gía, la pila es edi­ta­ble: con fil­tros, se la puede seg­men­tar hasta la uni­dad o hacer otra en­tre­sa­cán­do­le ele­men­tos. Por un lado, una “pá­gi­na” de blog puede mos­trar una sec­ción de la pila (sean o no ve­ci­nos cro­no­ló­gi­cos los en­sa­yos que la in­te­gran: si lo son, la sec­ción mues­tra los en­sa­yos de un mismo mes o un mismo año; si no, los de un mismo tema, que sólo de ca­sua­li­dad se­rían con­ti­guos). Por otro lado, puede mos­trar una ins­tan­cia sin­gu­lar del api­la­mien­to (pá­gi­na in­di­vi­dual de cada en­sa­yo, y na­ve­ga­ción igual­men­te de uno en uno en la pila). En Zam­bu­lli­das, las sec­cio­nes de pila si­mu­lan ser su­ma­rios de re­vis­ta o ín­di­ces, en cual­quier caso in­ter­ac­ti­vos: mues­tran tí­tu­los con la po­si­bi­li­dad de des­ple­gar los en­sa­yos, re­ple­ga­dos por de­fec­to.
   Pila y Muro son dos dis­po­si­cio­nes es­pa­cia­les de un mismo or­de­na­mien­to cro­no­ló­gi­co. La pila es una co­lum­na de en­sa­yos in­di­vi­dua­les; el muro, una co­lum­na de hi­le­ras de en­sa­yos, tam­bién or­de­na­das tem­po­ral­men­te de más a menos re­cien­tes, y es­pa­cial­men­te de iz­quier­da a de­re­cha (la di­rec­ción en que corre el hom­bre­ci­to). Aun­que sin la op­ción de ex­pan­dir los en­sa­yos, con el muro vi­sua­li­za­mos un má­xi­mo de 40 por pá­gi­na, fren­te a los 5 de una sec­ción o una se­lec­ción api­la­das.
   Ese rí­gi­do or­de­na­mien­to tem­po­ral pasa de ser el único que hay en pila y muro a ser uno entre otros en la tabla del Ín­di­ce ge­ne­ral (junto con su in­ver­so y con un orden al­fa­nu­mé­ri­co, tam­bién as­cen­den­te o des­cen­den­te). Más aun, pasa a casi ni si­quie­ra exis­tir en las lis­tas en que con­sis­ten los "li­bros" que com­po­nen Pe­que­ñas tur­bu­len­cias, donde los en­sa­yos se or­de­nan ar­te­sa­nal­men­te. (El “casi” se debe a que tam­bién po­drían ha­cer­lo como en la pila y en el muro, in­clu­so sin nin­guno ex­clui­do; pero algo así sería una mera y ex­tra­or­di­na­ria coin­ci­den­cia entre un his­to­rial des­preo­cu­pa­do y una vo­lun­tad que no lo tiene en cuen­ta.) Esta cu­ra­du­ría es el pri­mer re­co­rri­do no su­je­to a la cro­no­lo­gía de pu­bli­ca­ción; es decir, es la pri­me­ra vez que no se re­co­rre o el api­la­mien­to de en­sa­yos o uno de sus subapi­la­mien­tos según tema o ca­len­da­rio.
   Otro re­co­rri­do sin cro­no­lo­gía, que está entre ser y no ser una cu­ra­du­ría, re­sul­ta de na­ve­gar Zam­bu­lli­das por los links que tie­nen sus en­sa­yos. Cual­quie­ra puede ser­vir de línea de lar­ga­da y dis­po­ne de tan­tos pri­me­ros pasos como links a otros en­sa­yos, que a su vez ten­drán links a otros, y así si­guien­do (aun­que no hasta cu­brir la to­ta­li­dad: al­gu­nos re­co­rri­dos ter­mi­na­rán en un en­sa­yo sin links; vién­do­lo así, Zam­bu­lli­das es un con­jun­to de ar­chi­pié­la­gos). No hay modo de hacer un re­co­rri­do sin dejar de hacer, a cada paso, mu­chí­si­mos otros. El ta­ma­ño cre­cien­te de esa re­nun­cia es abru­ma­dor, pero téc­ni­ca­men­te sería fácil hacer todos los re­co­rri­dos po­si­bles, uno des­pués de otro, y no or­de­na­dos de una sola ma­ne­ra, sino de todas las po­si­bles. La ne­ce­si­dad de ha­cer­los su­ce­si­va­men­te y la im­po­si­bi­li­dad de ha­cer­los si­mul­tá­nea­men­te se de­ri­van de cuán­tos y cómo sos: sólo 1, e in­des­do­bla­ble (asu­mi­lo, Ts´ui Pên). En una mues­tra de 55 nodos y 114 links (ahora 112), bien po­drías ser el cur­sor que en 1 re­co­rri­do toca 15 en­sa­yos y deja sin tocar mu­chos otros, por elec­ción, y al­gu­nos pocos, sin op­ción.


           

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Vi­sua­li­za­ción pro­du­ci­da en Gephi con la dis­tri­bu­ción Yifan Hu


   Hasta acá, hayas na­ve­ga­do por cro­no­lo­gía, por links o por temas, el re­co­rri­do pu­dis­te ele­gir­lo, no con­fec­cio­nar­lo; la con­fec­ción de esos links y de esos temas fue mía. Pero hay un modo de leer que te in­vo­lu­cra: podés hacer tu pro­pia play­list de en­sa­yos usan­do el Ín­di­ce ana­lí­ti­co de Zam­bu­lli­das (los que traen al­gu­nos li­bros im­pre­sos son una lista ya de­fi­ni­da de tér­mi­nos; uno di­gi­tal ten­drá tan­tos tér­mi­nos como bús­que­das exi­to­sas pue­das hacer).
   Re­ca­pi­tu­le­mos, para ter­mi­nar. Zam­bu­lli­das bre­ves es el de­pó­si­to de donde saco los mi­cro­en­sa­yos y blo­ques que en­sam­blo para hacer en­sa­yos que van a parar a Zam­bu­lli­das, que es el de­pó­si­to de donde saco los en­sa­yos con que hago Pe­que­ñas tur­bu­len­cias. En Zam­bu­lli­das bre­ves se api­lan mi­cro­en­sa­yos y frag­men­tos de en­sa­yos como en la “Zona de de­rrum­bes” de Zam­bu­lli­das se api­lan en­sa­yos (de los he­chos de mi­cro­en­sa­yos, de los otros y de los mix­tos). En cam­bio, en Pe­que­ñas tur­bu­len­cias los en­sa­yos no se api­lan: el lugar que ocu­pan es una de­ci­sión de al­guien que com­po­ne algo con algún cri­te­rio, como el cu­ra­dor de una ga­le­ría.



Obra






Epílogo





Video de Anto, 3.8.08


el Zam­bu­llis­ta